Descripción según los Bestiarios
En los bestiarios medievales se solía decir de ellos que eran el mayor de todos los seres vivos que había en la tierra, y un enemigo tradicional de los elefantes. Afirmaban los Bestiarios que cuando una serpiente alcanzaba los treinta metros y los cien años de edad, se le llamaba dragón. Se volvía tan grande, que el mismo Dios la arrojaba al mar.
Allí le crecían dos aletas como a los peces, y con sus movimientos provocaba las olas. Sus ojos eran llameantes, su aspecto terrible y su boca estaba repleta de dientes afilados. Unos pensaban que mataba lamiendo a la víctima con la lengua, ya que su aliento era venenoso. Otros que las estrangulaba con su cola.
Asociaciones y Simbologías Morales
Seres asociados a la tierra, al caos, y a la maldad, representaban la fiereza y la fuerza, pero también la soberbia. Se les representaba o eran asociados con el diablo en ámbitos cristianos. También eran guardianes de tesoros. Esta asociación se hacía porque tanto el oro, como las piedras preciosas son elementos que nacen sin orden de la tierra y de ella hay que extraerlos. Un ser vinculado a la tierra y a las fuerzas desordenadas era el que los guardaba y se enfrentaba al hombre por su posesión. La raza Oriental
Físicamente no eran muy diferentes al dragón occidental. Una diferencia fundamental era que en Oriente se les consideraba como descendientes de los dioses y podían aparecerse en forma humana o animal. En China se les veía con temor, pero también con respeto y veneración. Se suponía que manipulaban el tiempo meteorológico, sus ojos despedían rayos, su vuelo producía el viento y su aliento se condensaba en forma de lluvia.
Vivían en el agua que era su elemento natural, en hermosos palacios de paredes transparentes. Cada río, lago, o charca tenía su rey dragón. Los campesinos se reunían en las orillas y hacían sonar los gongs, para despertar así a los espíritus dormidos que traían las lluvias. Eran uno de los cuatro animales espirituales (los otros eran el fénix, el unicornio y la tortuga).
Todos los chinos codiciaban la llamada "Perla del dragón". Esta perla sólo la tenían aquellos que guardaban tesoros. Era una joya extraordinaria por su blancura y gran tamaño, el dragón la llevaba en unas bolsas laterales de la boca. Podía iluminar con maravillosa luz cualquier casa o palacio, era un receptáculo de poder y salud, y todo cuanto se tocaba con ella, crecía y se multiplicaba.
El dragón imperial representaba la sabiduría y el poder, por lo que terminaron simbolizando al emperador, cuyo antepasado habría sido un dragón. Se creía que los emperadores tenían la sangre de este animal y los tenían a su servicio. Su lecho, barco y trono, tenían su forma. Las representaciones se distinguían de cualquier otra porque este tenía cinco garras.
Los eruditos chinos crearon una amplia literatura sobre estas asombrosas creatura. Decían de ellos que procreaban con la forma de pequeñas serpientes. Sus huevos, una vez puestos seguían creciendo durante varios siglos, pasados los cuales nacían. Estos eruditos calcularon que se necesitaban mil quinientos años para que alcanzase su estado adulto.
También se los catalogaron a estos animales mitológicos en varias especies :
·Los del cielo eran los encargados de sostenerlo.
·Los del aire controlaban las lluvias.
·Los terrestres cuidaban de los ríos.
·Los subterráneos que guardaban tesoros de oro y piedras preciosas.
En cada una de las categorías existían subcategorías: alados, serpenteantes, con garras o cornudos. Y se les clasificaba también por colores. Los había azules, rojos, negros y amarillos.

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